sábado, 28 de marzo de 2009

28 de Marzo

viernes, 27 de marzo de 2009

TUMBA -Con recitado-

Habitación de hotel (1931) Edward Hopper
Óleo sobre lienzo 152,4 x 165,7 cm. -
Museo Thyssen-Bornemisza


En esta tumba,
en esta habitación que no posee
ni cuadros ni recuerdos familiares,
aquí,
con mi memoria,
no puedo recordarte.


En esta cama fría,
tan vacía de mi y de tu cuerpo,
engaño al sueño de haberte tenido
con la mismísima sombra de tu negra sombra.

Viviendo esta muerte
agonizo cada día un poco menos,
y un poco más, vacío mi vacío,
aquí,
en esta tumba,
en esta cama fría...

más vacía sin ti, y más llena de ausencia.

Ana Mª Álvarez ©


Si quieres escuchar el poema, pulsa play en el reproductor.

jueves, 26 de marzo de 2009

POEMAS RECITADOS

La voz en los poemas es importante para el significado de los mismos. Un buen rapsoda puede hacer de unos versos ramplones, una interpretación tan sublime, que hasta parezcan dichos versos de una calidad mucho mayor de la que en realidad poseen. Por el contrario, una mala interpretación, destrozaría la mejor composición poetíca antes jamás recitada.

Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre... y muchos más poetas tanto clásicos como modernos, nos han dejado el legado de su voz. Escuchar a Antonio Gala o a Luis García Montero recitando sus versos, es la mejor manera se entender su obra, de sentir cómo enfatizan y sienten cada momento, cada sílaba, cada letra. Porque nadie como el creador de un verso alado, que tras nacer, revolotea hasta posarse en el papel y se hace libre, sabe cómo acunar con su voz -mejor o peor- cada mimoso trozo de su ser que ha dejado entre morfema y morfema.

Es por ello que me he atrevido, y me atrevo, a iniciar un nuevo apartado, recogiendo mis versos recitados por mi misma. En un tiempo no muy lejano, comencé a hacerlo por entretenimiento, con pocos medios y mucha voluntad; y a raiz de empezar a hacer un programa de poesía en "radio41ypico" en internet, durante varios años, me aficioné a seguir grabando poemas tanto míos, como de otros poetas, tanto clásicos, como noveles.

Espero que esta sección sea de vuestro agrado.

martes, 24 de marzo de 2009

LO QUE ERA Y LO QUE SOY

Era un ciprés mi cuerpo, alargado y moribundo,
rozando cielos nublados con la punta de mi copa,
casi sin savia en las hojas, muertas de melancolía,
habitado únicamente por nidos de negros cuervos.
Era mi alma un desierto, de oscuras dunas vacías,
abrasada por recuerdos de un sol quimérico y frío
donde la arena se mueve formando castillos huecos
morada de mil serpientes y escorpiones agresivos.
Eran mis ojos dos lunas opacas de espejos rotos
donde al mirar sólo habían agrisadas nebulosas,
ni una imagen, ni un destello, sólo dolor y negrura,
y una ventana cerrada con desgarradas cortinas.
Y la noche en que la que el viento me trajo tus tempestades
transformaste mi tristeza en alegre melodía,
haciendo de mi un almendro que te regaló mil flores,
y posáronse en mis ramas dos alondras y un jilguero.
Nació en mi alma un oasis, un vergel; y un riachuelo
purificó mis sentidos adulterando mi sangre,
haciendo de ella un zumo con la esencia de tu risa,
que recorre mis arterias invadiendo mis entrañas.
Y mis ojos ya no miran nada mas que por tus ojos,
porque te has quedado en ellos abriendo nuevas ventanas,
convexas y cristalinas, por donde entra la luna
a mirarse en un océano de olas de espuma blanca.
Quédate conmigo ahora...
Transforma con tus palabras el resto de mis sentidos,
conviérteme en mariposa, clávame en cartones negros
y colócame en un cuadro que te adorne las paredes.
Haz conmigo lo que quieras, pero no me dejes sola.

Ana Mª Álvarez ©

sábado, 21 de marzo de 2009

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

“Como un día de catarro, que llega de repente y sólo quieres que se acabe la tiritera, los fríos y calores, como ese no poder respirar, porque notas que te asfixias, y sobre todo porque no puedes soportar esa interminable cantinela que familia y amigos repiten insoportablemente: “no te preocupes, con un paracetamol y un poco de leche caliente, se te pasará pronto”… Por todo eso, hay días que son insufribles.

Pero no porque te sientas mal, y es cierto que te sientes. La realidad es que no puedes soportar con la facilidad que los otros solucionan lo que para ti en este momento te fastidia, o te puede estar fastidiando. Porque ellos no saben que tú has hecho planes, querías haber salido a un café-bar donde iban a hacer una tertulia poética-literaria, y llevabas poemas para recitar (cosa que te hacía tremenda ilusión); además, iba a participar un cuentacuentos que, por lo que tenía entendido, lo hacía muy bien y llevaba tiempo a la espera de verle en directo. Entraba también en mis planes (dichoso catarro y dichosa la fiebre que me ha tirado a la cama), haberme acercado a la Biblioteca Nacional, y a diferentes librerías, donde (¿cómo no?) hacen sus alardes magistrales de amiguismos con los poetas invitados, para que reciten sus versos. Nadie entiende que al final, ni sales, ni ves nada, estás con el cuerpo como si sobre él te hubiese pasado una apisonadora, y ni Día Mundial de la Poesía, ni nada…”



En realidad, esto no deja de ser una pequeña historia para enfocar el día 21 de marzo desde un punto de vista diferente. Cuando la UNESCO decidió proclamar este día como Día Mundial de la Poesía, lo que no sabía es que ya, para muchos de nosotros, no sólo lo era un día, sino todos los días del año. Y no por escribir uno, dos, cien poemas; sino porque, es parte de nuestra esencia y de nuestra existencia. Que no nos digan que es un día para homenajear o conmemorar , y que así se honran los valores humanos y la hermandad entre este arte y los demás (la danza, la pintura, la música); pero aunque quieran acercarla, cosa muy lícita pues hay que “enseñar al que no sabe” y abrir nuevas fronteras a esta pequeña joya que, desgraciadamente, es el disfrute de unos pocos, que afortunadamente somos muchos, siempre seremos los “hermanos pobres” de las demás “artes”. La poesía es un “modus vivendi” y aún no se ha podido definir, por mucho que se quiebren la cabeza los sabios y eruditos.
Somos muchos, muchos, para disfrutar de éste y de muchos más días como este, aunque no sean 21 de marzo.


Ana Mª Álvarez ©

jueves, 19 de marzo de 2009

ENMUDECES

Enmudeces,
tiñes con tu luna el desgranado
recuerdo que pesó sobre tu cuerpo,
sobre tus sábanas de aire,
sobre la cama que no es tuya.
Sólo tuyo es el silencio,
silencio de murmullos interiores,
voz callada que reposa
en el lecho de tu calma.
Hoy es melancolía -no mañana-
que trepa como hiedra por tus sienes.
Hoy es hoy, mañana es tarde.
Tantas palabras por decir,
tantas que escuchar...
Y enmudeces.

Ana Mª Álvarez ©

martes, 17 de marzo de 2009

OTOÑO

Es otoño, fuera llueve. Las calles se han encharcado
de hojas secas y grises, de árboles ya desnudos,
las aceras se convierten en tristes museos muertos,
de vestigios, antes verdes, de vida sobre las ramas.
Los suspiros van viajando, sin maletas ni equipaje,
en manidos autobuses, y sin billete de vuelta;
el sol se hace candil, escondido tras las nubes,
y se duermen las estancias, antes repletas de brillos.
Se han congelado las olas, esperando otro verano,
y ahora el frío se adueña de mi piel entumecida.
Y te espero entre las hojas ocres de árboles ocres;
tengo frío, dame abrigo, fuera llueve. Es otoño.

Ana Mª Álvarez ©

sábado, 14 de marzo de 2009

Y ME TRAERÁN FLORES... (RELATO)

Tanto tiempo en este lugar me hace pensar que el final está cerca. Lo intuyo. No puedo explicar por qué, pero de alguna manera lo presiento. Parece extraño. Me he ido acostumbrando a esta oscuridad, aunque no puedo recordar si siempre fue así. Realmente desconozco el principio y cómo llegué hasta aquí, cómo empezó todo; mi memoria flaquea, viene y va como si no fuese mía, como si nunca hubiese sido completamente mía, como si no me perteneciese, como si sólo fuese un vaivén pasajero que me abandona durante horas muertas. Quizá en esas horas duermo. O hacen que duerma… porque sé que debe haber algo ahí fuera, no sé quién o quiénes, no sé nada, pero lo percibo, y noto cómo me observan, incluso cómo hablan sobre mí como si fuese un extraño. ¡No soy un extraño! ¿Acaso porque no puedo hablarles lo soy? Ellos deben ser los extraños, que me estudian como a un bicho raro sin importarles realmente mi estado. Y me mantienen aquí, entubado, a oscuras, analizándome de cuando en cuando. Y yo, sin poder decir ni una palabra. ¡Que hagan algo por mí! No sé cuánto tiempo más podré soportar esta situación. Si alguien me diese alguna explicación...

Eh, tú…, chica, estás muy callada, llevas aquí casi el mismo tiempo que yo y nunca me dices nada. Ni siquiera sé tu nombre ¿Eres tímida o se te comió la lengua el gato? ¿No me respondes? Eres una aburrida, lo único que haces es cambiar de postura de un lado al otro, despertarte y volverte a dormir, y de vez en cuando, darme la espalda. Menuda compañía me das... ¡Bah! Eres una aburrida, y ¿sabes? no pienso dirigirte la palabra nunca más. ¡Sigue durmiendo, niña tonta!

Me da igual que no me hable ese tipo, no lo soporto. Lleva meses siendo un insoportable, creyéndose el amo de todo lo que le rodea ¡hasta intenta invadir mi espacio y mi intimidad! Yo no quiero problemas, me gusta la tranquilidad, me gusta el silencio, y la oscuridad me hace dormir bien. Creerá el pobre iluso que yo no me angustio estando entubada, casi inmovilizada, y cada vez más incómoda… pero yo no soy tan quejumbrosa como él. Yo no temo el final de este suplicio. Soy mucho más fuerte que ese infeliz, aunque piense lo contrario. Seguiré sin hablarle, así no perderé la calma. Tengo mucho más temple que él, aunque no lo demuestre.

La dormilona sigue dándome la espalda. Estoy acostumbrado a ella y a todo esto que yo llamo silencio, aunque no es un silencio completo, porque siempre hay algún ruido, sonidos que siempre han estado y, que de tanto escucharlos, forman ya parte de nuestra cuenta atrás. Llevo días muy molesto, las uñas me han crecido demasiado y tengo el rostro algo sensible y velludo. Temo pasarme las manos por la cara por temor a hacerme daño, pero ese picor en la piel produce en mí un irreprimible deseo de tocarme. La chica cambia mucho de postura, la noto inquieta, pero sigue sin decir nada. Se mueve y se mueve, como si le doliese algo, como si ninguna posición le fuese cómoda, y como no nos hablamos, la miro, y me callo. A mí me pasa igual, pero yo no puedo dejar de quejarme, porque es como si necesitase espacio, como si me faltase algo que no llego a dilucidar qué es; y doy mil vueltas, y me retuerzo, y me fatigo tanto que me da la impresión de estar haciendo un esfuerzo sobrehumano. Pero todo es en vano. Ambos tenemos limitaciones, ahora somos plenamente conscientes de ello. De no tenerlas, no estaríamos donde estamos.

Estoy perdiendo la noción del tiempo, he engordado, y ella parece que también. Quizá nos hayan medicado. Por cierto, ya no puedo llamarla dormilona como antes hacía, pues ahora siempre está despierta. Y además, extrañamente, ya no tengo vello en el rostro, mas no puedo recordar si alguien me lo rasuró, y de ser así, cuándo.

Todo es diferente ahora. La estancia resulta cada vez menos acogedora, más asfixiante y más insoportable. Noto cómo la chica me mira de reojo, pidiéndome ayuda, suplicante, en silencio, orgullosamente callada. En el fondo me da pena, ambos estamos pasando el mismo trance. A fin de cuentas, yo tampoco le digo nada, ya hace mucho que nos hemos negado la palabra y la mirada. Aunque tal y como están las cosas, si esta cuenta atrás sigue así, tendremos que aliarnos para enfrentar juntos el final de esta interminable agonía. Todo tiene un principio y un fin. No sabemos cómo fue que llegamos aquí, pero el final se acerca. Está demasiado cerca, y ambos lo sabemos… Tengo miedo. Ella también tiene miedo. Aunque no diga nada, lo leo en sus ojos.

Este chico no deja de moverse y agitarse, sus quejidos parecen los maullidos de un gato, y empiezo a ponerme nerviosa. Recuerdo que al principio estábamos separados, cada uno tenía su lugar, nos veíamos desde lejos, pero casi sin darnos cuenta, hemos acabado lado a lado. Eso me desconcierta. Seguramente nos han desahuciado, y por eso estamos ahora más aislados y más juntos. Tal vez para no contagiar a nadie. No entiendo nada, quizá todo lo que pienso sean suposiciones mías... Sólo sé que le miro, creo que él también me mira, incluso en algunos momentos parece que va a pronunciar una palabra. Pero se calla... ¿Y si le digo algo? Sí, le voy a hablar. En este mismo momento lo voy a hacer. Debemos buscar una solución a este encierro, dialogar, llegar a un acuerdo. Hacer un pacto. Hacerlo ya.

La chica lleva razón: si yo, que soy más voluminoso que ella, trato de abrir esa puerta sellada que nos enclaustra en esta sala oscura y aislada de todo, con mi fuerza lo lograré y ella podrá seguirme. Aunque eso puede significar la muerte: desgraciadamente ese maldito tubo que nos ha tenido atados y ha sido nuestra fuente de alimento, a buen seguro se romperá en nuestra huida. Pereceremos en el intento. Aun así, hemos de perseverar y no perder las esperanzas. Tenemos tan poco espacio… No importa. Empecemos pues, empujemos, retorzámonos, usemos todo nuestro cuerpo para romper esa única salida sellada que nos atrapa en esta asfixiante sala oscura. Ya está cerca el final, amiga mía, ¡por fin vamos a dejar de sufrir! Todo está acabando. Y en breve ya no habrá nada, no existirá nada, no recordaremos nada. Esto nunca habrá sucedido porque ya no volveremos jamás aquí, y nadie podrá saber cuánto hemos padecido, y ni siquiera nos traerán flores.…

§ § §

Cariño, ¿cómo te encuentras? Estás guapísima. He hablado con el doctor y me ha contado que todo ha salido a la perfección. Los niños son preciosos. Luis no deja de llorar y es muy inquieto, y Esperanza duerme mucho y plácidamente. ¿Sabes? El parto ha ido así de bien porque los pequeños han ayudado mucho. Seguro que estaban deseando conocer a su maravillosa madre. ¿Te he dicho que te quiero? ¿Y te he dicho que estás guapísima? Sí, eso ya te lo había dicho, pero es que lo estás. La habitación parece un jardín con tantas flores. Aún queda un pequeño hueco, así que dejo aquí estas rosas que he traído para ti.

Ana Mª Álvarez ©

viernes, 13 de marzo de 2009

NO LO SABES

Y no lo sabes,
porque nunca escuchaste los gorjeos
del primer pajarillo, amaneciendo,
te has dejado hasta la piel en esa cuenta,
que pendiente, cargas como cruz de muerte.
No lo sabes, ni siquiera te imaginas
los colores de la vela que entre sombras
me besaba, y tú dormías destilando
el dolor de tu pupila enmascarada.
No lo sabes... porque tampoco quisiste
entender que te he aguardado y te he soñado;
no podré ver florecer esas espinas,
pero sangro... lloro y sangro.
Y no lo sabes.

Ana Mª Álvarez ©

jueves, 12 de marzo de 2009

SALAMANCA


Tus piedras y mis pasos,
ambos fríos, ambos viejos.
Me observas como a tantos
que han pasado y te han pisado,
te han mirado, y te han llorado.
Llorando me alejé,
llena de tu color calizo,
de tus plazas y tus conchas,
de tus gárgolas...
y vacía de los besos
que escondiste en tu azar.
Me prestaste esos besos,
pero no me los diste.

Ana Mª Álvarez ©

miércoles, 11 de marzo de 2009

LOCA

Hace mucho que me dicen que estoy loca
porque hablo con los pájaros y flores,
y me encierro en mis silencios de azahares,
y recito en la penumbra a los espejos.
Hace tiempo que perdí el juicio, me dicen,
porque hablo sin pensar en lo que digo,
sólo digo lo que me dicta mi alma,

sólo hago lo que el corazón me pide.
Y estoy loca porque sé lo que no quiero,
y me rebelo ante la envidia y la mentira,
porque actúo sin prejuicios, y me niego
a ser miembro de esta sarta de corderos.
Sí, estoy loca, ¡loca! ¡loca! y mi locura
mana pura de un coraje irreprimible,
de una estima que aprendí a darme a mí misma,
y a omitir de mi camino a quien me pise.
Y tal vez lleven razón... tal vez sea cierto
y mi locura me conduzca a mi retiro,
donde escribo mis poemas y mis cantos
a esa luna que me escucha y no me grita.
Y si a eso se le llama estar loca,
quiero seguir estando loca hasta que muera,
morir versando, amando, siendo una poeta,
morir por ti si me lo pides. ¡Sí! ¡Estoy loca!

Ana Mª Álvarez ©

martes, 10 de marzo de 2009

EL MISTERIO DE TUS OJOS

¿Qué tienen tus ojos luengos que me miran sin mirarme
transmitiendo melodías oscuras e indescifrables?
Hasta el arco de tus cejas parece que hablarme quieren
de extraños conjuros ciegos y eternas pócimas blancas.
¿Qué hechizo de espejos rotos y danzas frente a una hoguera
has invocado a los mengues para embaucarme en tu esfera?
Mi alma se eleva a un cielo de nebulosos secretos,
del antifaz se despoja mostrándote mis vestigios,
no hay mentiras ni verdades en este ignoto aquelarre
donde eres el zahorí que atropella mis pisadas,
y sorbes mi savia ardiente con sortilegios impuros
convirtiéndome en lechuza que astutamente te sigue.
Haces de mí la gitana, esotérica y candente
que llevada por el ritmo baila, en espiral, descalza,
atrayéndome hasta ti para arrancarme el aliento
con caricias de albahaca, de hierbabuena y romero.
Te prepararé un brebaje,
-lo beberemos a pequeños sorbos-,
con su efecto dormiremos borrachos de pasión enardecida,
pero el único sabor que guardarán, celosos, mis ojos,
será el eterno beso de tus pupilas sobre mis labios.

Ana Mª Álvarez ©

lunes, 9 de marzo de 2009

sábado, 7 de marzo de 2009

LA VELA
























LA VELA

Fulminado el neón
me ilumina la vela,
párvula y macilenta
como párpados de muerto.
Tímidamente va muriendo
ante mis ojos, gota a gota.
Me desangra ver la muerte
tan cercana.
Tales muertes me hacen morir
un poco menos.
Menos vela...
...Menos muerta.

Ana Mª Álvarez ©

viernes, 6 de marzo de 2009

LA GOTA FRÍA

Observo tras los cristales tu abismo de gotas frías,
las aceras, encharcadas de una neblina esponjosa,
fueron testigos del llanto, acongojado y secreto,
que han convertido mis sienes en un reloj sin agujas.
Hasta los más negros sueños que imaginarme pudiera
se filtraron sigilosos en mi negada vigilia;
en las tinieblas mordiéndome,
en la oscuridad matándome,
y tú sin poder escucharme, porque mi voz se perdía
en las esquinas redondas y los esteros del viento
de ese universo lejano, que con mis manos no alcanzo...
Y tus fantasmas me atrapan en telarañas de gasa,
les grito que no atormenten ni tus noches ni mis días.
Mientras tanto, cae la noche, con un titilar de estrellas,
y he rescatado un lucero para ponerlo en tu frente,
para que cuando resurjas de tu escabrosa negrura
llenes de luces celestes mis pérfidas madrugadas.

Ana Mª Álvarez ©

jueves, 5 de marzo de 2009

RENCOR DEL ABANDONO

El veneno alimenta la noche de las velas,
el humo del incienso que perfuma el entorno
reviste densamente mi piel entumecida
de tanto falso abrazo y palabras vacías.
No queda de la hoguera ni cenizas sombrías,
ni restos de las llamas, ni ramas carcomidas,
sólo queda la piedra que no late en mi pecho
y el veneno en los labios que besaron tu trampa.
La noche en que las sombras derritan los espejos
estaré aguardando, como astuta casandra,
acechando tu aliento, divisando tus pasos,
hasta que abras, silente, tu negra caja negra.
Allí donde presumes atesorar corales,
cuarzos llenos de brillos y metales preciosos,
no habrá más que mentiras, habrá... no, no habrá nada,
nada existe en el pecho de una estatua de mármol.
Por eso he celebrado con incienso y con mirra
el gran conocimiento de tu lleno vacío,
guarda tu arcón, la llave, mentiras de hojalata,
huye de los espejos que no muestran tu imagen.
Que ya la noche incierta, es cierta en el olvido,
después de haber quemado tu madera de sauce;
yo, medusa nocturna, te dejaré de piedra,
sortilegio de sueños, y veneno en tu sangre.

Ana Mª Álvarez ©

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL CAMINANTE

Soy como un caminante que vaga por las sendas,
descalza, despeinada y con prendas rasgadas,
solitaria, rebelde, sin miedo al horizonte
y sin saber qué árbol habrá de cobijarme.
No me importa que el viento azote mi semblante,
en él tengo tatuado los campos, las marismas,
los bosques de abedules y de sauces llorones
que sonríen al verme porque ya me conocen.
En mi pelo enredado llevo estrellas celestes
que durmieron conmigo en noches de verano,
y caballos de mar cantándome sonatas,
de sirenas marinas y de perlas lejanas.
El color de mi piel fue cambiando a cobrizo
de tanto como anduve con el sol por compañero,
y mis plantas ofrecen al suelo cicatrices
para andar sin temores por nuevas madrugadas.
Solamente mis ojos delatan la tristeza
que escondí en el zurrón que cuelga de mi espalda,
y en mis pestañas baila una lágrima negra
que me trae los recuerdos de un dolor contenido.
No me importa que piensen que estoy sola en el mundo,
pues camino esperando que alguien salga a mi encuentro.
Él vendrá por mi senda cuando el sol lo acaricie
y le llene de brillos su ocaso amoratado.
Y allá, tras las montañas, donde no hay nubes grises,
y cantan los riachuelos, y silban las adelfas,
le lavaré la cara, le pondré mis harapos,
y buscaremos juntos amaneceres nuevos.

Ana Mª Álvarez ©

martes, 3 de marzo de 2009

VACÍO


No contaré el secreto de la guadaña,
ni mostraré el sendero de las traiciones.
Mi mirada alberga la plenitud del silencio,
la negligencia de la desidia,
la senectud de mi alma...

Y mi alma,
se deshoja en otoño,
con la lluvia vespertina que no cesa.
Tan vacíos mis ojos,
tan vacía mi alma,
tan llena
de tanto vacío.

Ana Mª Álvarez ©

lunes, 2 de marzo de 2009

GALOPAN LOS CABALLOS

Galopan los caballos, rechina el horizonte,
sus negras crines llevan enredados los celos,
los cascos martillean caminos y senderos,
atraviesan la luna con relinchos de sangre.

Ya llegan los caballos mutilando la hierba,
destrozando los juncos, arrancando el romero,
revolviendo los campos de trigales y mieses,
deshaciendo los ramos de amapola y genista.

La noche se ha llenado de negros manantiales,
de cuervos y de espinos, de sombras y lamentos;
se oye un llanto lejano que araña el horizonte,
los caballos se acercan, los celos se rebelan.

Como un rayo que rasga la túnica del cielo,
el trotar va sembrando afilados cuchillos
en cada huella escueta, en cada paso cierto,
en cada puñalada van cayendo certeros.

Y la tierra los bebe, y la luna se oculta,
y enmudecen los grillos, y los lobos despiertan,
y mi cuerpo destila la sangre de mi abismo...
galopan los caballos y agonizo de nuevo.

Ana Mª Álvarez ©

domingo, 1 de marzo de 2009

Por qué no...

Desde hace una década, internet se ha ido filtrando en nuestros hogares de una manera tan sutil que, casi sin apenas darnos cuenta, ya no podemos vivir sin él. La mayor parte de nosotros tenemos en casa un ordenador, por no decir dos (siendo uno de ellos portátil); miramos el correo electrónico, pertenecemos a redes sociales, leemos blogs de topo tipo, noticias, deportes, y apenas tenemos tiempo para dedicar un instante a las pequeñas cosas que verdaderamente nos llenan.

Miento... hay personas que sí. Muchas de ellas invierten su tiempo en construir espacios llenos de formas que despiertan los sentidos; regalan con esmero sus palabras, sus versos, sus relatos, comprometiéndose -sin fecha en el calendario- a ir poniendo en sus blogs, poco a poco, todo lo que emana de sus dedos, de sus plumas, de sus verbos. Otros los complementan con fotos, dibujos; aderezan con especias diversas estas páginas cristalinas que serán ojeadas por visitantes anónimos.

Hoy comienzo esta nueva andadura. Muchos años tras el cristal, demasiados, muchos versos por compartir, pero también mucho que opinar sobre este mundo y esta sociedad que tantas noticias nos traen y tan diversas.

Soy clara y transparente, como mi voz y mis poemas, y siempre escribiendo A VERSO LIMPIO.