
Resopla nuevamente un viento frío,
la vida traza el curso indifente,
¿acaso nadie nota esta corriente,
tan gélida, envolviéndome en vacío?
No necesito verme. Está sombrío
mi rostro -ya hay arrugas en mi frente-.
La noche se derrama, y en mi mente
aumenta un pozo negro y cruel de hastío.
Imploro que una mano justiciera
desgarre mi costado, firme y fuerte,
y que la oscuridad -puñal- me hiera.
Reniego de mi interno mundo inerte.
¡Reniego de la vida aunque me quiera!
¡Reniego hasta que anide en mi la muerte!
Ana Mª Álvarez @
3 comentarios:
Pues yo creo, querida amiga, que no debes renegar. Que la vida, por dura que resulte, siempre nos reservará sorpresas agradables... y que tú vales demasiado.
Besossssssssss.
Bueno soneto, bien construido y lleno de fuerza y emoción. Te felicito.
Es un gusto encontrarse siempre una con tu poesía mi querida poetisa.
Saludos especiales.
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