sábado, 27 de junio de 2009

Y TU TE IRÁS - FINALISTA "AMOR EN EL TIEMPO"

Y TÚ TE IRÁS

Mi hombre de mirada seria, ya estás en camino; aquí te aguardo. No soy como tú, de verbo ágil y verso colorido, y aunque mi palabra es clara, tú pones sobre todas las cosas tu propio acento.
Hasta con mi madre lo hiciste, que no sentía aprecio alguno por ti. No le gustabas. ¿Lo recuerdas? Se hacía cruces imaginándome con un hombre que se ganaba la vida escribiendo versos, un hombre de pueblo, ¡qué horror! Ella que incluso me había buscado pretendiente…
Tú no desistías. Me rondabas haciendo que tu rostro siempre estuviese presente en mi pensamiento. Y entre estudios, idas y venidas, nuestro amor fue más fuerte que todos los berrinches de mi madre y todas las adversidades; y tu tesón pudo más que mi nulo afán de protagonismo. Además, Tagore fue el culpable, ¡bendita culpa!, de hacerse pública nuestra relación. Yo traducía, tú ponías lirismo a mis palabras, y desde entonces se enlazaron nuestras letras, nuestras vidas, nuestras almas…
Mi hombre de mirada seria… ya no sólo era compartir las mismas inquietudes, también las mismas pasiones, y los mismos latidos de dos cuerpos en un solo corazón. Mas tu corazón también ama profundamente las raíces y el pueblo que te vio nacer: Moguer. Me enseñaste a quererlo, a verte en cada calle empedrada, en cada esquina serpenteante, en cada balcón, hasta en los muros de la vieja iglesia… ¿Recuerdas la primera vez que lo visité? Tanto me involucré en ese mágico entorno, que viendo que no había escuela, improvisé una y estuve haciendo de maestra. ¡Qué recuerdos, amor mío! ¡Y qué jóvenes éramos! Nos ha pasado media vida por encima, y a ti un centenar de libros y poemas.
Pero me aflige ver tanta melancolía, tanta tristeza pernoctando en tu corazón. Advierto en tus ojos un vacío que no acierto a comprender ni a descifrar. ¿Qué te apena? Esos últimos versos escritos son cenicientos, mortecinos, con la desesperanza de vivir una vida que no deseas, y con la esperanza de un final cercano y breve. ¡Si pudiese hacer algo por ti! ¡Pero estamos demasiado lejos!… Sólo me queda esperarte como te espero, porque estás en camino, y no lo sabes.
En breve partirás, y estaremos otra vez juntos, mi hombre de mirada seria; de nuevo cuerpo con cuerpo. Aunque -ahora sí- se queden solos los pájaros cantando, con el pozo blanco y con el verde árbol.

Ana Mª Álvarez @

5 comentarios:

Dalton França dijo...

Ana, sua literatura é densamente lírica. Parabéns!
Passarei a segui-la com o 'olhar limpo'...
Um abraço brasileiro!

Calvared dijo...

Es un mágico relato tan lleno de ternura que rebosa de todas y cada una de sus palabras. A veces el amor es tan grande que se convierte en una tarea imposible el poder describirlo, pero lo has hecho de una manera bellísima, como un poema de una musicalidad interna que subyuga a quien lo lee y le prende hasta el final que se antoja demasiado cercano.
Mis felicitaciones y un fuerte abrazo.

Ana Álvarez dijo...

Escribir este relato, ha sido muy placentero y especial. Pero realmente es la voz de Zenobia Camprubí la que ha salido desde mi interior. Ella es la que se dirige a Juan Ramón, desde el "más allá", y le da aliento para continuar.
Muchas gracias.
Un saludo.

Ipnauj dijo...

Sólo en el misterioso infinito uno se puede amar para siempre.

Un gran saludo.

Maribel dijo...

Felicidades por esa mención especial tan merecida. Un abrazo.