sábado, 21 de marzo de 2009

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

“Como un día de catarro, que llega de repente y sólo quieres que se acabe la tiritera, los fríos y calores, como ese no poder respirar, porque notas que te asfixias, y sobre todo porque no puedes soportar esa interminable cantinela que familia y amigos repiten insoportablemente: “no te preocupes, con un paracetamol y un poco de leche caliente, se te pasará pronto”… Por todo eso, hay días que son insufribles.

Pero no porque te sientas mal, y es cierto que te sientes. La realidad es que no puedes soportar con la facilidad que los otros solucionan lo que para ti en este momento te fastidia, o te puede estar fastidiando. Porque ellos no saben que tú has hecho planes, querías haber salido a un café-bar donde iban a hacer una tertulia poética-literaria, y llevabas poemas para recitar (cosa que te hacía tremenda ilusión); además, iba a participar un cuentacuentos que, por lo que tenía entendido, lo hacía muy bien y llevaba tiempo a la espera de verle en directo. Entraba también en mis planes (dichoso catarro y dichosa la fiebre que me ha tirado a la cama), haberme acercado a la Biblioteca Nacional, y a diferentes librerías, donde (¿cómo no?) hacen sus alardes magistrales de amiguismos con los poetas invitados, para que reciten sus versos. Nadie entiende que al final, ni sales, ni ves nada, estás con el cuerpo como si sobre él te hubiese pasado una apisonadora, y ni Día Mundial de la Poesía, ni nada…”



En realidad, esto no deja de ser una pequeña historia para enfocar el día 21 de marzo desde un punto de vista diferente. Cuando la UNESCO decidió proclamar este día como Día Mundial de la Poesía, lo que no sabía es que ya, para muchos de nosotros, no sólo lo era un día, sino todos los días del año. Y no por escribir uno, dos, cien poemas; sino porque, es parte de nuestra esencia y de nuestra existencia. Que no nos digan que es un día para homenajear o conmemorar , y que así se honran los valores humanos y la hermandad entre este arte y los demás (la danza, la pintura, la música); pero aunque quieran acercarla, cosa muy lícita pues hay que “enseñar al que no sabe” y abrir nuevas fronteras a esta pequeña joya que, desgraciadamente, es el disfrute de unos pocos, que afortunadamente somos muchos, siempre seremos los “hermanos pobres” de las demás “artes”. La poesía es un “modus vivendi” y aún no se ha podido definir, por mucho que se quiebren la cabeza los sabios y eruditos.
Somos muchos, muchos, para disfrutar de éste y de muchos más días como este, aunque no sean 21 de marzo.


Ana Mª Álvarez ©

1 comentario:

juan ballester dijo...

Los poetas tal vez seamos los "hermanos pobres" del arte, pero seguramente somos también los más felices cada vez que nos brota -sin saber cómo- un verso del alma y lo susurramos al oído o lo pinchamos en un papel.
Y es que la poesía está ahí, y ni siquiera las nuevas tecnologías son capaces de alterar lo más mínimo su esencia. Poemas con ritmo interno, con música, o escritos en verso libre sobreviven desde los remotos tiempos del patriarca Homero y desde más atrás incluso, tal vez desde que el primer hombre de las cavernas se emocionó con el colorido de una flor, con el susurro de un arroyo o con el trino de un pájaro.
Hagamos que, en efecto, el día Internacional de la Poesía dure 365 días al año en nuestros corazones.